Cambiar un grifo de lavabo es una de esas tareas de bricolaje doméstico que parecen más complicadas de lo que realmente son. Si tu grifo gotea, está oxidado, pierde presión o simplemente quieres renovar el baño, puedes sustituirlo en casa con herramientas básicas y un poco de orden. La clave está en cortar el agua correctamente, desmontar sin forzar las conexiones y dejar una instalación limpia y bien sellada para evitar fugas.
En esta guía tienes un paso a paso sencillo, las herramientas que conviene preparar antes de empezar y los errores más comunes que suelen causar goteos o problemas de montaje.
Qué revisar antes de empezar
Antes de comprar o desmontar nada, merece la pena hacer tres comprobaciones rápidas para evitar sorpresas durante la instalación:
- Tipo de grifo: la mayoría de lavabos actuales usan grifos monomando (una palanca), pero también hay bimando (dos mandos) o grifos empotrados. Esta guía se centra en el cambio de un grifo de lavabo de repisa (instalado sobre el lavabo o encimera).
- Número de orificios del lavabo: algunos lavabos tienen un único agujero (monomando) y otros tres (bimando con caño separado o conjunto). Compra un grifo compatible con tu lavabo.
- Estado de las llaves de paso: normalmente hay dos bajo el lavabo (agua fría y caliente). Si están muy duras, gotean o no cierran del todo, considera sustituirlas o, como mínimo, trabaja cerrando la llave general.
Herramientas y materiales necesarios
Reúne todo antes de empezar. Trabajar en el espacio bajo el lavabo es incómodo, y tenerlo preparado te ahorra tiempo.
Herramientas básicas
- Llave inglesa ajustable o juego de llaves fijas (normalmente 10–13 mm y 17–19 mm, según latiguillos y racores).
- Llave de tubo para grifos (muy útil para aflojar la tuerca de sujeción en espacios estrechos, también llamada llave para lavabo).
- Destornillador (plano y/o Phillips, según el modelo).
- Alicates (opcionales, para sujetar o retirar abrazaderas).
- Cúter o espátula pequeña (para retirar restos de silicona o junta vieja).
Materiales recomendados
- Grifo nuevo con su kit de fijación (junta, arandela, tuerca o placa de sujeción).
- Latiguillos nuevos (si no vienen con el grifo o si los antiguos están rígidos, oxidados o muy antiguos). Es buena práctica cambiarlos.
- Cinta de PTFE (teflón) (solo si hay roscas cónicas o uniones que lo requieran; en muchos latiguillos con junta plana no se usa).
- Silicona sanitaria neutra (opcional, solo si tu instalación lo necesita; muchas bases llevan junta y no requieren silicona).
- Trapo, cubo y papel absorbente para controlar el agua residual.
Preparación de la zona de trabajo
Una buena preparación reduce fugas y evita golpes o rayones:
- Vacía el mueble bajo el lavabo y coloca un cubo debajo de las llaves de paso.
- Ten a mano un trapo para secar pequeñas pérdidas al desconectar latiguillos.
- Si el lavabo o encimera es delicado, coloca una toalla para proteger superficies y evitar arañazos con herramientas.
- Haz una foto rápida de cómo está montado (latiguillo a fría/caliente) para no confundir conexiones después.
Cómo cambiar un grifo de lavabo paso a paso
Corta el agua y vacía la línea
Cierra las llaves de paso bajo el lavabo (gíralas en sentido horario). Si no cierran bien o no existen, cierra la llave general de la vivienda.
Abre el grifo del lavabo en posición intermedia (mezcla) para que salga el agua residual y se libere presión. Deja un cubo preparado: siempre queda algo de agua en los latiguillos.
Desconecta los latiguillos del grifo antiguo
Localiza los latiguillos que van desde las llaves de paso hasta el grifo. Con una llave inglesa:
- Sujeta la conexión para no forzar la tubería o la llave de paso.
- Afloja la tuerca del latiguillo. Deja que drene en el cubo.
Consejo: si las tuercas están muy agarrotadas, aplica un poco de aflojatodo, espera unos minutos y vuelve a intentarlo con cuidado. No uses fuerza excesiva sobre la llave de paso, porque puedes dañarla.
Retira la sujeción inferior y saca el grifo
Debajo del lavabo verás el sistema de fijación del grifo: una tuerca (a veces con una arandela y una pieza en forma de media luna) o una placa. Afloja esa sujeción con la llave para lavabo o una llave de tubo.
Cuando esté suelto, desde arriba:
- Levanta el grifo antiguo tirando con suavidad.
- Si hay silicona o suciedad, muévelo ligeramente en círculos para despegarlo.
Limpia la base del lavabo o encimera
Con el grifo fuera, limpia bien la zona del orificio:
- Retira restos de cal, suciedad o silicona vieja con una espátula o cúter (sin rayar).
- Seca la superficie para que la junta del grifo nuevo asiente correctamente.
Este paso es importante: una base sucia puede impedir que la junta selle bien y provocar filtraciones hacia el mueble.
Prepara el grifo nuevo
Abre la caja y verifica que incluye:
- Junta superior (la que apoya sobre el lavabo/encimera).
- Sistema de fijación inferior (arandela, media luna, tuerca o placa).
- Latiguillos (según modelo) y la varilla o mecanismo del desagüe si lo incorpora.
Si el grifo trae latiguillos separados para roscar al cuerpo del grifo, enróscalos a mano primero y termina de apretar solo lo justo. En muchos modelos llevan junta y no necesitan teflón. Si el fabricante indica teflón o se trata de una rosca cónica sin junta, entonces sí conviene aplicar 6–10 vueltas de cinta de PTFE en sentido de la rosca.
Coloca el grifo en su sitio
Coloca la junta superior en la base del grifo (o sobre el lavabo, según diseño). Introduce los latiguillos por el orificio y asienta el grifo alineándolo bien (mirando el frente del lavabo).
Desde abajo, monta la pieza de sujeción:
- Coloca la arandela/placa según el kit.
- Enrosca la tuerca a mano hasta que haga tope.
- Alinea el grifo desde arriba y, cuando esté recto, aprieta la tuerca con la llave para lavabo.
Importante: aprieta firme, pero sin pasarte. Un exceso de fuerza puede deformar juntas, dañar el lavabo (si es cerámico) o provocar que el grifo quede forzado.
Conecta los latiguillos a las llaves de paso
Conecta cada latiguillo a su llave correspondiente:
- Agua fría: normalmente a la derecha.
- Agua caliente: normalmente a la izquierda.
Asegúrate de que la junta del latiguillo está en buen estado (si es una tuerca con junta plana). Enrosca primero a mano para no cruzar la rosca y luego aprieta con la llave. Lo habitual es apretar hasta notar resistencia y dar un pequeño extra, sin forzar.
Abre el agua y revisa fugas
Con el grifo en posición cerrada, abre lentamente las llaves de paso. Después, abre el grifo en frío y en caliente para purgar aire.
Revisa con papel absorbente:
- Unión de cada latiguillo con la llave de paso.
- Unión de latiguillos con el cuerpo del grifo (si aplica).
- Parte inferior de la base del grifo (si hay entrada de agua hacia el mueble).
Si aparece una gota, cierra el agua y reaprieta ligeramente. Si sigue, desmonta esa unión, revisa la junta y vuelve a montar.
Si tu grifo incluye desagüe: instalación básica
Muchos grifos de lavabo traen un desagüe automático (válvula con tapón) y una varilla para abrir/cerrar. Aunque cambia según modelo, el esquema habitual es:
- Insertar la válvula desde arriba con su junta.
- Colocar desde abajo la junta y la tuerca de la válvula y apretar.
- Conectar el sifón al desagüe.
- Unir la varilla vertical (del grifo) con el mecanismo de la válvula mediante la pletina de ajuste.
Comprueba que el tapón sube y baja suave y que no hay fugas en la unión de la válvula con el lavabo. En la mayoría de válvulas modernas no se usa teflón: sellan por juntas.
Errores más comunes al cambiar un grifo de lavabo (y cómo evitarlos)
No cortar bien el agua
Es el fallo más frecuente. Si una llave de paso no cierra, te encontrarás con una fuga constante al soltar latiguillos. Solución: prueba el cierre antes de desmontar y, si no corta, usa la llave general.
Confundir agua fría y caliente
Al montar, puede quedar invertido. Evítalo marcando antes los latiguillos o siguiendo la norma habitual (fría a la derecha). Si tu instalación está cruzada en la pared, sigue lo que tengas en casa y prioriza que el mando funcione de forma lógica para ti.
Forzar tuercas y roscas
Si una tuerca entra torcida, la rosca se cruza y luego no sella. Regla práctica: empieza siempre a roscar a mano y solo después usa la herramienta.
Usar teflón donde no toca (o no usarlo cuando hace falta)
En muchas conexiones de latiguillo hay junta plana, y el sellado lo hace la propia junta, no la rosca. Poner teflón puede impedir que la junta asiente bien. En cambio, en roscas cónicas o conexiones sin junta, sí puede ser necesario. Revisa las instrucciones del grifo y el tipo de unión.
Apretar demasiado el sistema de fijación del grifo
Un exceso de apriete puede:
- Deformar la junta superior y favorecer filtraciones.
- Rajar o estresar la cerámica si el apoyo no es uniforme.
- Dejar el grifo torcido con el tiempo.
Aprieta hasta que el grifo no gire con la mano y quede estable, sin buscar “apriete máximo”.
No limpiar la base antes de instalar
Restos de cal o silicona vieja crean huecos por donde se cuela agua hacia el mueble. Limpia, seca y usa la junta nueva correctamente asentada.
Reutilizar latiguillos viejos en mal estado
Si un latiguillo está rígido, oxidado o tiene la malla dañada, puede fallar poco después. Por coste y seguridad, suele ser mejor instalar latiguillos nuevos y de longitud adecuada (sin tensiones ni curvas forzadas).
Dejar tensiones en los latiguillos
Evita que queden estirados o retorcidos. Deben describir una curva suave. Si no llegan bien, cambia por otros de la longitud correcta.
Comprobaciones finales para una instalación segura
- Seca todas las uniones y revisa durante unos minutos con el grifo abierto y cerrado.
- Pasa un papel por debajo de cada conexión: detecta microgoteos mejor que a simple vista.
- Revisa de nuevo tras 1–2 horas de uso y al día siguiente: algunas fugas aparecen con cambios de presión o temperatura.
- Si hay mueble bajo el lavabo, asegúrate de que no queda agua acumulada y de que todo está ventilado y seco.
Cuándo conviene llamar a un profesional
Aunque el cambio de grifo suele ser sencillo, es recomendable pedir ayuda si:
- Las llaves de paso no cierran y la llave general es difícil de acceder o no funciona bien.
- Hay corrosión fuerte en racores o tuberías y temes romper una conexión.
- El lavabo es antiguo o el orificio está dañado y no asienta la junta.
- Después de montar, persisten fugas pese a revisar juntas y conexiones.